Suena antiguo, jeje, pero había una vez una cosa que se llamaba TABLA DE LAVAR. No me voy a hacer el pendejo, pero nunca las conocí ni vi ninguna, aunque sí sabía de su existencia. Claro que eso fue hasta el día de ayer, cuando paseando por Cantagalo, en compañía de Bentinho y de João, vimos en un patio a una imponente mulata inclinada sobre un gran fuentón (similar al de la imagen de más arriba), lavando sus prendas como se hacía antes de la invención del lavarropas.
Confieso que me sentí bastante estúpído ante el descubrimiento, porque había supuesto que ya nadie usaba esas cosas. Ceguera burguesa que le dicen. Los que tenemos una posición social más o menos acomodada tendemos a pensar que todo el mundo goza de nuestros mismos privilegios. ¡Y ni hablar de aquellos que tienen la vaca atada para el resto de la eternidad!
Curioso como soy, recurro a la Wikipedia. Consulto y me dice algo bastante obvio, dado su nombre tan imaginativo: que es una herramienta diseñada para lavar la ropa a mano.
Confieso que me sentí bastante estúpído ante el descubrimiento, porque había supuesto que ya nadie usaba esas cosas. Ceguera burguesa que le dicen. Los que tenemos una posición social más o menos acomodada tendemos a pensar que todo el mundo goza de nuestros mismos privilegios. ¡Y ni hablar de aquellos que tienen la vaca atada para el resto de la eternidad!
Curioso como soy, recurro a la Wikipedia. Consulto y me dice algo bastante obvio, dado su nombre tan imaginativo: que es una herramienta diseñada para lavar la ropa a mano.
La tabla de lavar tradicional usualmente se construía con una tabla de madera en cuya superficie se realizaban una serie de relieves o corrugaciones para frotar la ropa enjabonada. Otro modelos partian de un marco de madera rectangular en el cual se montaban estos relieves que bien podían ser también de madera o de otro material como metal o cristal.
Muy interesante. Recordando esas películas en las que las mujeres aparecen lavando la ropa en la ribera de algún río, golpeándola contra las piedras, imagino que lavarla con esas tablas no debe ser nada sencillo. Desde hoy en adelante, juro tratar con mayor consideración a mi lavarropas.
Pero en el artículo de la Wikipedia me dicen algo más interesante aún: que la tabla de lavar es también un instrumento musical del tipo idiófono (o sea de los que suenan sin recurrir a cuerdas, membranas o columnas de aire).
"Su adaptación para tocar hace de éste uno de los pocos instrumentos musicales inventados en Estados Unidos, siendo el diseño más conocido el Zydeco Frottoir (Zydeco Rubboard), ideado por Clifton Chenier y fabricado por Willie Landry en 1946. El intérprete utiliza dedales en todos sus dedos, y con ellos frota, golpea o rasca el instrumento."
Esto sí que me resulta nuevo. Creo haber visto alguna vez algún instrumento semejante, pero jamás lo hubiera asociado con una tabla de lavar (llamado washboard por los yankys). He aquí una imagen que ilustra el bello momento, jeje.
¡Qué loco! Esta estadía en Río me ha deparado más de una sorpresa.
No obstante, estoy muy de acuerdo con mi querido Sonny (un chico bastante menos sensible a estas curiosidades gratuitas) que, al conocer mis intenciones de hacer un posteo sobre este tema intrascendente, puso los puntos sobre las íes y expresó sus conclusiones de la manera más cruda:
"A mí las únicas tablas de lavar que me interesan son estas"
Y me mostró la siguiente foto, que dio pie a que siguieran otras más:
Por supuesto que con estas otras tablas de lavar, tan bonitas, no vamos a poder lavar la ropa ni mucho menos interpretar una bachata, pero seguro que nos van a hacer oir cantos celestiales, jejejeje.
Otro día les cuento más en detalle sobre el paseo por Cantagalo. Para los que no conocen, es una favela pero que ha sido transformada en un paseo cultural al aire libre: el Museo de la Favela, lugar interesante, bello y socialmente muy movilizante.




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1 comentario:
Muy interesante. Un país muy interesante Brasil... Sobretodo por esas tablas de lavar que propuso Sonny... ;)
Un abrazo.
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